Desafiando gigantes

Cada situación difícil de nuestra vida se puede convertir en un gigante al cual no podemos derrotar, o en una escalera que nos lleve al éxito.

En varias ocasiones nos frustramos porque al parecer hay una realidad que no podemos cambiar. Pero la decisión siempre está en nuestras  manos, entre rendirnos o enfrentar la situación sabiendo que Dios nos ha dado un espíritu de guerreros, de manera que no somos nosotros en nuestras propias fuerzas, sino él alentándonos a seguir adelante.

Relacionado con esto hay dos historias que quiero compartir con ustedes. Gerson Eliezer, de 14 años de edad, es un chico que nunca conoció a su padre y únicamente ha vivido con su madre; que desde que él era un bebe, le ha tocado ser cuidado por su hermana o por algún otro familiar ya que su madre ha trabajado para llevar los gastos de la casa. En enero de este año inició en UPH como LJA e hizo un increíble trabajo con una dedicación, responsabilidad, liderazgo y siempre con una actitud positiva que me ha impactado ya que muchos jóvenes como él enfrentan la misma situación pero deciden tomar una actitud negativa involucrándose en vicios o en grupos  juveniles de pandillas. Esto me inspira a desafiar los gigantes de mi vida y saber que Dios espera que yo tenga fe en él y una actitud positiva confiando que él me dará la victoria.

Otro de los chicos ejemplares con su espíritu de guerrero es Kenerson. Igual que Gerson tiene 14 años de edad. Su hogar está dividido debido a tener un padre con problemas de alcoholismo, y como consecuencia esto genera otras dificultades. Constantemente su madre debe alejarlos de su hogar y llevárselos  a vivir con su abuela debido a problemas con su padre. Sin embargo Kenerson enfrenta la situación y se esfuerza aún más, lleva un índice de excelencia académica con un 95% y su trabajo en camp es increíble. Se muestra muy responsable, dinámico y con mucha iniciativa.

Estos dos chicos reciben en nuestro programa seguimiento con mentorías, formación espiritual y de liderazgo, y una beca académica. Serán líderes que aunque su realidad ahora es dura, mañana cuando tengan que enfrentar otra situación dirán como David cuando peleó contra Goliat: “Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada,  salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba” (1 Samuel 17:34-35).

Ahora Dios está preparando a estos chicos para afectar a su generación de una manera poderosa. La circunstancia nunca debe marcar el destino que Dios tiene para nosotros. Cada mañana nos podemos encontrar con retos grandes pero seguro no estamos solos; el Gigante más grande va con nosotros y entonces estaremos listos para desafiar nuestros bajos estados emocionales, espirituales, económicos o de lo que sea. Estoy seguro que los desafiaremos y seremos los titanes que Dios espera ver aquí en la tierra.

 

Dionicio Hernández - Subdirector de programa de jóvenes