Empathy, Humility, Sincerity

Empatía: Participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella.

Eso es algo difícil de practicar en estos tiempos incluso si se trabaja en una organización de proyección social o siendo un líder fuerte en la iglesia. ¿Por qué cuesta tanto lograrlo? Difícil respuesta de encontrar pero creo que si hacemos una introspección y revisamos nuestra niñez encontraremos muchos momentos donde ayudamos de forma desinteresada y con ímpeto a otras personas (niños) teniendo un gran impacto positivo en los individuos que nos rodean, sintiendo el dolor de otros.

Un momento reciente donde vi una escena de empatía fue un jueves en la tarde mientras observaba al LJA Franklin ayudar a Cecilia, otra LJA, a aprender a manejar una bicicleta y mantener el balance, aunque ambos tenían cero estabilidad y eran principiantes del ciclismo. ¿Cómo fue posible? Eso sucedió de forma natural sin pedirle ayuda. Al principio de esa jornada yo ayudaba a Cecilia a tener balance, lo cual le costaba más que a Franklin, pero hubo un momento donde me cansé de caminar con ella y me senté mientras observaba a Franklin tomar la bicicleta y era ayudado por su hermano Alex a tener balance.

Cuando el hizo varios giros le dije que era turno de Cecilia, y fue ahí donde vi el “milagro”. Franklin no solo le cedió su bicicleta, le ayudó a subirse a ella y me dijo “yo le empujaré y ayudaré a mantener el balance”. Yo asentí sin percatarme del gran mensaje que ahora reflexiono: la sencillez, humildad y empatía de los niños es increíblemente grande y está enfrente de nosotros todo el tiempo. No quiero generalizar porque siempre hay niños egoístas, peleones y que siempre quieren tener el control de la situación, pero Franklin me ha dado el ejemplo de empatía más grande en los últimos meses.

Franklin repitió eso los tres jueves siguientes (y Cecilia de forma automática le devolvió el favor) y hace un par de semanas, Cecilia pudo manejar la bicicleta por si sola sin ayuda. Quizá Cecilia nunca le agradezca a Franklin y viceversa, quizá nunca se den cuenta de lo que hicieron y el impacto que tuvo en mí, pero no cabe duda que ambos son grandes ejemplos de superación, humildad y de amor sincero al prójimo.

Seamos más como ese tipo de niños con menos egoísmo y más sinceros actos de amor, recordando las palabras de nuestro Señor Jesús “De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3), y no me queda la menor duda que nuestra sociedad estará dirigida por los líderes que buscamos, íntegros y muchos valores morales y espirituales así como conscientes del dolor y necesidad ajena. Ayudemos a “pedalear y mantener el balance a otros” y eso será devuelto por quienes menos pensamos.

 

Luis Ortiz - Director de UrbanTrekkers