La importancia de dar

Dar y recibir son dos verbos  opuestos y por lo general muchas veces nos gusta más recibir que dar. Al recibir algo (tiempo, obsequios, palabras de afirmación etc.) nos sentimos muy bien. ¿A quien no le gusta recibir?

Ahora ¿qué tan difícil es dar?  Muchas veces ponemos excusas como “No tengo tiempo para ayudarte”, “Lo hago más tarde”, “Ven mañana”. Generalmente pensamos dos veces antes de dar algo. Muchas veces en este mundo estamos afanados por adquirir bienes y beneficiarnos solo nosotros o a los nuestros y rara vez nos detenemos a mirar la necesidad del otro, la necesidad de un vecino, de un anciano o un niño que no tiene papá o mamá.

Esta semana Dios me permitió estar más consciente de esto, ya que estuvimos en el proceso de entrevistas para seleccionar a jóvenes para el programa de becas académicas y una de las preguntas que hacíamos a los jóvenes era “¿En qué invertirías el desembolso de la beca?” Todos contestaron que en sus estudios, materiales, etc., pero hubo un jovencito que dijo, ‘’Me compraría un par de zapatos porque en este momento no tengo para ir al colegio’’, y agacho su mirada. Cuando salió pude ver que andaba con sandalias de baño y eso conmovió mi corazón.

Él es un joven que no tiene mamá porque murió en un accidente y su padre los abandonó. Él y sus tres hermanos viven con su abuela y los tres estudian con mucho esfuerzo. Pensé, “Dios, ayúdame a mirar más como tú, ver la vida como tú. Ayúdame a poder dar más”. Jesús nos enseñó el mayor ejemplo de dar y servir. Que bueno sería que todos siguiéramos ese ejemplo. Necesitamos dar una luz de esperanza a jóvenes que de verdad necesitan; y no solo algo material, sino lo más importante—dar y compartir el amor de Dios, la palabra de Dios, y dar aunque sea algo poco aparentemente, pero para quien lo recibe es algo valioso.

Si Dios te bendice es para que bendigas a alguien más con lo que Él te da.

La biblia nos dice en Hechos 20:35 que es mejor dar que recibir, y muchas veces se nos presenta la oportunidad de dar y la dejamos pasar o simplemente la ignoramos, porque pensamos primero en nuestros intereses que en ayudar a los demás. Pero si supiéramos verdaderamente el impacto que podemos producir en una persona al darle, quizá todos los días buscaríamos a alguien para bendecirle de alguna manera. La biblia dice, “a Jehová presta el que da al necesitado, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar” (Proverbios 19:17).

Así que debemos dar más…más consejos, más abrazos, más tiempo, o lo que Dios ponga en tu corazón. ¡Dios nos quiere usar para bendecir!

Compramos un par de zapatos para el joven y fue seleccionado en el programa de becas. Dios es bueno.

 

 

Carmen Aquino - Directora de programa de jóvenes