Servir con amor

Servir significa hacer un favor o prestar voluntariamente un servicio a una o varias personas. En otras palabras, servir es ayudar. Consideramos dar un mayor sentido cuando se sirve con y por amor. 

Dios nos ha llamado a servir, pero también nos invita a hacerlo de corazón, no por obligación ni por vanagloria. Cada persona puede servir según su manera de hacerlo. En mi caso me agrada servir en todo lo que puedo.

Mi potencial es especialmente atender a los niños y las familias de los niños, porque es con estos que me identifico y me siento satisfecho al poder hacerlo. 

En UrbanPromise Honduras he aprendido que no es necesario tener mucho para dar. He comprendido que, con solo brindar un poco de amor y amistad, podemos ganar lo mismo para nosotros. De esta manera también podemos agradar a Dios, porque esto es lo que él quiere de nosotros. Debemos comprender que no importa lo que se hace, pero si se hace con y por amor es excelente.   

Estar con las familias de los niños que pertenecen al camp me llena de mucha alegría y gozo. Sin embargo, siento que necesito dar más de lo que he dado. Muchas de estas familias nos necesitan. Y si nos necesitan debemos de brindar algo de nosotros.

Estar en este ministerio para mí es maravilloso. He servido en otros contextos, pero servir en este, es diferente. Aquí me he encontrado a mí mismo. Quizá he mostrado solidaridad, pero aquí he encontrado el verdadero sentido de este valor. Esto se permite gracias a la interacción que existe entre todo el ministerio.

También he descubierto que tengo talentos que estaban escondidos en mí, los cuales necesito fortalecer para trabajar más con amor y dar buen servicio a quienes lo necesitan.  

Una de las palabras que describe mi sentimiento por los niños es el amor. He aprendido a dar un servicio con amor, pero de quien he aprendido a darlo todo, es de ellos mismos. En mi caso son ellos quienes me han enseñado a amar no importando la condición, no importando del sitio de donde venga.

Es un amor que cada día es imposible no brindarlo, si cada día ellos extienden sus brazos para dar mucho cariño por lo que uno hace con ellos. Me encanta duplicar el amor que ellos me dan. Quiero que los niños sientan mi aprecio y dedicación a ellos.

Duplicar el amor y el servicio es tarea individual; cada individuo brinda lo que hay en su corazón.

Jesús Armando Martinez - Subdirector de Camp Agape