Soñar No Cuesta Nada

Cuando dormimos soñamos miles de cosas. Nos inventamos muchas historias que nos hacen vivir aventuras increíbles y otras de terror. Cuando estas son bonitas no queremos despertar nunca, sino quedarnos allí; pero cuando no son agradables queremos que ese sueño termine y cuando despertamos decimos: “Que bueno que solo fue un sueño”.

El sueño no es algo que nosotros planeamos, sino que lo vivimos cuando dormimos; pero también cuando estamos despiertos soñamos. Este tipo de sueño sí lo planificamos porque nos inspiramos en otras personas o vemos cosas maravillosas que nos llaman la atención.

Cuando somos niños soñamos con tener el mejor juguete, o ser profesionales cuando seamos grandes–por ejemplo un abogado, policía, doctor etc. Hay personas que cuando crecen lo cumplen con la ayuda de Dios y otras cambian su forma de pensar, pero eso depende de cada persona, sus sueños y la relación que tienen con Dios, así como José el Soñador.

En camp puedo ver un niño que tiene muchos sueños y se esfuerza por mejorar su comportamiento, ser aceptado por la sociedad y agradarle cada día más a Dios. Es un niño que no tiene a sus padres pero que me inspira mucho. Su nombre es Elmer David Pérez.

Cuando el comenzó en camp le faltaba mucho el respeto a sus compañeros, era agresivo, ignoraba nuestros abrazos, nos desobedecía y no conocía las letras del abecedario. Al inicio fue un gran reto, pero ya tenemos tres meses de trabajar con él y hemos visto un niño transformado. Cuando comete una falta pide perdón, y hoy no se va de camp sin un abrazo de cada líder. Hace su tarea y le miramos una sonrisa en su rostro cuando lo afirmamos. Ha sido un reto pero ha valido la pena. Estoy muy orgullosa de él. Con este niño, lo que hace tres meses fue solo un sueño, se ha convertido en realidad.

Lucinda Ardon - Subdirectora de Camp Vida