Following the Promise

A few years ago, I was director of Camp Hope in the Nueva Esperanza neighborhood, the same community where I had the opportunity to receive classes in elementary school. I was very happy to be able to teach and proclaim to the kids, youth, and parents God’s great promises for them. I met lots of families who came to live in Nueva Esperanza and who showed interest in our after-school and vacation camps.

Two years ago, Camp Hope had to relocate because the board of directors of the school announced that they had to remodel the school building where we had camp. Honestly it was bad news for us because our program wasn’t going to be able to continue blessing the lives of children and youth in this neighborhood. But God allowed us to find another site about 15 minutes from Nueva Esperanza. We contacted the pastors at a Baptist church in the area, we presented them the UrbanPromise model, and they loved our vision. We decided to open a new camp in the Montefresco neighborhood, where we saw need in many families.

What would happen to the Camp Hope kids? We invited the parents from Nueva Esperanza to register their kids in the new camp, Camp Vida (Life). A lot of parents didn’t want to because it was too far from their houses. The interesting thing was receiving kids at camp that we never imagined would come. Kids that live very far from Nueva Esperanza made the decision to follow the promise and sign up at Camp Vida despite the distance. Little by little, more kids signed up because they missed the classes and activities they participated in at camp.

Through this experience I was able to see how the kids and parents were thirsty for God’s word, the sacrifices they made to continue in our after-school program, and the need that exists for reinforcing kids’ learning. We are also very happy that besides the after-school program, the kids in Nueva Esperanza can enjoy Camp Hope vacation camp in January.

Londin Velásquez - Director of Operations

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Siguiendo la Promesa

Hace unos años fui director de Camp Hope en el barrio Nueva Esperanza, la misma comunidad donde tuve la oportunidad de recibir clases en mi primaria. Estuve muy feliz de poder enseñar y anunciar a los niños, jóvenes y padres de familia, las grandes promesas de Dios para ellos. Conocí a muchas familias que llegaron a vivir a Nueva Esperanza y mostraron interés por los campamentos tanto escolar como vacacional.

Hace dos años, Camp Hope tuvo que salir para otro lugar porque la junta directiva de la escuela anunció que tenía que remodelar el edificio de la escuela donde estaba el campamento. La verdad fue una mala noticia porque nuestros programas no podían continuar bendiciendo las vidas de los niños y jóvenes. Pero Dios nos permitió conocer otro sitio que está más o menos 15 minutos de Nueva Esperanza. Hicimos los contactos con los pastores de la Iglesia bautista, les presentamos el modelo de UrbanPromise, y les encantó nuestra visión. Decidimos abrir un nuevo camp en el barrio Montefresco donde vimos necesidad en muchas familias,

¿Qué pasaría con los niños de Camp Hope? Invitamos a los padres de Nueva Esperanza a que inscribieran a sus hijos en el nuevo campamento, Camp Vida. Muchos padres no quisieron porque está muy lejos de sus casas. Lo interesante fue recibir a niños que nunca nos imaginamos. Niños que viven muy lejos de Nueva Esperanza tomaron la decisión de seguir la promesa, de inscribirse en Camp Vida, no importando la distancia. Poco a poco se fueron inscribiendo más niños porque extrañaban las clases y las actividades que se realizan en campamento.

Pude ver cómo los niños y padres de familia estaban sedientos de la palabra de Dios, cómo hicieron el sacrificio para continuar en nuestro programa escolar, y la necesidad que hay para reforzar el aprendizaje. También estamos muy felices de que además del programa escolar, los niños de Nueva Esperanza pueden disfrutar de Camp Hope vacacional en enero.

Londin Velásquez - Director de operaciones

Blair Quinius