Honor to Whom Honor Is Due

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We were put on earth for a purpose: to serve God and others. Any time we serve others, we are truly serving God and fulfilling one of his purposes.

Loving, sharing, and protecting people—be it relatives, friends, neighbors, or even strangers—is a lost art in this day and age, but service is a form of helping other people without worrying about whether we will receive any reward outside of gratification and the strengthening of our spirit.

When we help others we are serving God.

Working at UPH, I have been able to see different kids, youth, and staff serving others, but today I want to focus on Marcia Mayorga, in whom I have seen a great example of serving God. I can’t think of just one story of service, but there are many in my memory when I have observed her caring for and helping others without expecting anything in return.

This January, God gave me the opportunity through UPH to be supervisor of vacation camps, which allowed me to have lots of deep talks with the staff. And what impacted me most was hearing different youth and directors who, when I asked them who they admired, answered, “Marcia,” and their words were the same.

They all said they admired her because she is always looking out for everyone, and that every time she visited their camp or they had the opportunity to talk with her, she looked for ways to give them advice about how they could improve as a team and personally. She was always working for the good of others.  

To paraphrase, they said that Marcia’s defining characteristic is that she looks out for others, and she does it without getting anything in return.

Marcia, being challenged with the desire God put in her heart, had the honor of starting a new program last year in UPH, and—surprise!—it is the Wellness Program, which is centered around helping children, youth, and families who are vulnerable in some area of their lives.

I am sure that the program will be a success, that God will give Marcia wisdom and strength to develop it, and that it is and will be a huge blessing for our community of Copán Ruinas, because it is clear that Marcia, in each moment, does what she does with her whole heart.


“He has saved us and called us to a holy life—not because of anything we have done but because of his own purpose and grace.”

2 TIMOTHY 1:9

Claudia Esquivel - Camp Agape Director

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Honor a Quien Honor Merece

Fuimos puestos en la tierra con un propósito: para servir a Dios y a los demás. Siempre que servimos a otros de cualquier manera, verdaderamente estamos sirviendo a Dios y cumpliendo uno de sus propósitos.

El amar, compartir y proteger a las personas, ya sean estas familiares, amigos, vecinos o hasta desconocidos, es una realidad que se ha ido perdiendo con el paso del tiempo; pero el servicio es una forma de ayudar a otras personas, sin importar ni tener recompensa alguna que no sea la gratificación y fortalecimiento del espíritu.

Cuando ayudamos a otros estamos al servicio de Dios.

Trabajando en UPH, he podido ver a diferentes niños, jóvenes y personal servir a los demás, pero en esta ocasión quiero destacar a Marcia Mayorga, en quien he podido ver un ejemplo completo de servir a Dios. No puedo limitarme en pensar en una sola historia de servicio, sino que hay bastantes en mi memoria en las que la observé preocupándose y ayudando a los demás sin esperar una recompensa a cambio.

En enero, Dios me dio la oportunidad a través de UPH de ser supervisora de camps vacacionales, y esto me permitió tener muchas pláticas profundas con el personal. Y lo que más me impactó fue escuchar a diferentes jóvenes y directores que, cuando yo preguntaba a qué persona admiraba, su respuesta era Marcia, y sus palabras eran las mismas.

Ellos comentaban que la admiraban porque ella siempre estaba pendiente de todos y que cada vez que visitaba sus campamentos o tenían la oportunidad de hablar con ella, buscaba la manera de darles consejos en cómo podían mejorar como equipo y personalmente. Siempre estaba preocupándose por el bien de los demás.

De manera parafraseada, mencionaban que su característica principal era que ella se preocupaba por los demás y que lo hacía sin obtener nada a cambio.

Marcia, siendo retada con el deseo que Dios colocó en su corazón, tuvo el honor de iniciar un nuevo programa el año pasado en el ministerio de UPH y ¡Sorpresa! Es el programa de bienestar, que se centra en ayudar a niños, jóvenes y familias que son vulnerables en alguna área de sus vidas.

Estoy segura que el programa va a ser un éxito, que Dios será quien le dé sabiduría y fuerzas a Marcia para poderlo desarrollar, y que está siendo y será de gran bendición para nuestra comunidad de Copán Ruinas, porque se puede reflejar en todo momento que ella lo hace con todo el corazón.


“Él es quién nos salvó y escogió para su obra santa, no porque lo merecíamos sino porque estaba en su plan”

2 TIMOTEO 1:9

Claudia Esquivel - Directora de Camp Agape

Blair Quinius